En foodVAC nos encantan las efemérides, sobre todo, aquellas que nos permiten saborear buenos productos alrededor de una mesa. Y esta vez es el cochinillo asado el gran protagonista. En nuestro catálogo lo presentamos cocinado en su propio jugo, con sal y pimienta, deshuesado o con hueso. Aunque el que realmente celebra “su día” es el tradicional cochinillo asado, aquel de corteza crujiente y de melosa y tierna carne, como el que ofrecemos en nuestra marca para el hogar, Selectium Chef

Cada 18 de diciembre este suculento y “castizo” plato celebra su gran día especial. Pero curiosamente, esta celebración no ha sido señalada en el calendario por ningún español, sino por los norteamericanos, que decidieron que si se tenía que dedicar un “Día Mundial” a esta rica receta debía ser en vísperas de Navidad. 

A nosotros ya nos encaja, no en vano, es en Navidad una de las festividades gastronómicas en las que más paladares eligen este exquisito manjar para engalanar sus ágapes. Pero de entre todas las variedades de cochinillo asado, el más popular y vistoso es el asado al estilo segoviano. Un plato cuya elaboración y receta ha pasado de generación en generación de maestros asadores, y que se ha hecho mundialmente popular. Tanto es así, que la receta segoviana ha superado a la popular tortilla de patatas, al gazpacho o al pan con tomate en el nuevo ranking de los platos más populares de la gastronomía mundial, recopilado en el Taste Atlas, exclusivo listado donde también se cuelan, además del cochinillo, la paella y el salmorejo. 

Y es que, este plato, aparentemente sencillo, es toda una delicia, con una larga historia. Porque los romanos ya lo cocinaban de esta manera. Por entonces ya distinguían entre el cochinillo y el lechón (manjares al alcance solo de la clase alta) y el cerdo. La forma de cocinarlo era muy similar, por no decir que era idéntica: al horno con sal y agua. Y entonces, ¿por qué el segoviano es el más mundialmente conocido? Pues simplemente por una buena acción de marketing. En los años 30 del siglo pasado, momento en el que se inició la costumbre de viajar por placer en España, el famoso Cándido vio una oportunidad de negocio. Adornó el cochinillo asado típico que ya hacían en su restaurante con tópicos castellanos como música de dulzaina, aguederas y el popular corte al plato. Todo este ritual atrajo a infinidad de turistas de todas las clases sociales, pero especialmente a políticos, artistas e intelectuales, que se encargaron de extender la fama del cochinillo asado de Segovia por toda la península y fuera de nuestras fronteras.

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