Alergias e intolerancias

El ser humano necesita ingerir alimentos para suministrar a su organismo la energía necesaria para el desarrollo y quehacer diario. Pero a todas las personas lo que comen no les sienta igual, para unos, algo que ingerimos nos puede resultar muy pesado de digerir o puede causarnos un desmayo y a otros, irle perfectamente.

En épocas pasadas estos síntomas se achacaban a la mezcla de alimentos, a comidas excesivas, a la mala conservación o causas parecidas y otras desconocidas, pero con el transcurso de los años y los avances en medicina y nutrición se ha descubierto que las personas somos intolerantes a ciertos alimentos y que otros nos producen alergias.

Estos dos síntomas son en realidad dos afecciones diferentes. La intolerancia la causa la falta en el organismo de algún elemento para una perfecta asimilación y la alergia se produce como síntoma de defensa del sistema inmunológico ante la ingesta de ciertos alimentos que detecta como posibles virus o bacterias.

Los principales alimentos causantes de alergias en la edad infantil son los huevos, el pescado y la leche. En los adultos, los frutos secos, el marisco y el pescado.

Los síntomas de las intolerancias son molestos, pero leves: gases, diarreas o dolores abdominales y pueden aparecer a los varios días de tomar el alimento.

Por lo contrario, en las alergias los síntomas aparecen en muy poco tiempo, menos de una hora, y son bastante más peligrosos. Se pueden manifestar con diarreas, vómitos, desmayos, sensación de ahogo, hipertensión, mareos, picores y urticarias entre otros, y en algún caso grave pueden llegar a ser mortales.

Aquí conviene puntualizar que la persona que tenga intolerancia puede comer una cantidad pequeña del alimento que se la causa. Por el contrario, quien padece una alergia no puede tomar ni la más mínima sin padecerla. Las personas alérgicas solo tienen un tratamiento: eliminar por completo de su dieta el alimento que se la causa. El sistema sanitario actual dentro de sus campañas preventivas recomienda hacerse pruebas desde niños.

Las alergias se pueden producir por comer alimentos y puede producir solo por tocarlos o por olerlos.

Las intolerancias alimentarias más comunes son al gluten, a la lactosa, a la sacarosa y a la fructosa.

Intolerancia a la lactosa: la leche y sus derivados contienen azúcar. La lactosa se compone de dos moléculas: la glucosa y la galactosa, y hay sistemas digestivos que no tienen la capacidad de asimilarla. Esta enfermedad puede ser genética e incurable o temporal y curable.

Intolerancia a la sacarosa: la falta en algunos organismos de la enzima de la sacarosa, provoca una incorrecta digestión o mala absorción de esta enzima o proteína.

Intolerancia a la fructosa: la fructosa es el azúcar que contiene la miel y algunas frutas y vegetales. Hay algunos aparatos digestivos que no pueden asimilarla.

Alergias a través de los alimentos: no todas las alergias las producen los alimentos. En ocasiones, estos solo hacen de intermediarios. Los casos más comunes son por los aditivos que se añaden a muchos preparados y que, en la actualidad, están en fase de estudio por su cantidad. Sin ser uno de estos añadidos, el anisakis, un parásito que vive en el pescado, pasa a nuestro organismo, que lo acoge sin saberlo al comer animales contaminados. Sus reacciones alérgicas pueden ser peligrosas porque producen la reactividad cruzada, algo que ocurre cuando nuestro organismo confunde algunos de sus alérgenos con proteínas de otro alimento y reacciona de manera extraña. El látex también puede causar alergias dado que es un producto vegetal procesado y se utiliza en la fabricación de numerosos útiles que manipulamos o están en contacto con alimentos. Y otro causante relativamente nuevo y que va en alza, es el rechazo de nuestro cuerpo a los residuos de antibióticos o medicamentos que quedan en los alimentos de procedencia animal y que consumimos ya que han sido tratados con ellos para prevenirlos de infecciones.

Alergia a LTP: la proteína transportadora de lípidos (LTP). Es una proteína se encuentra sobre todo en la cáscara de muchas frutas frescas y en los frutos secos, y, bien sea por contacto o por comerla, produce reacciones. El mayor peligro de la LTP, al igual que con el anisakis, es la reactividad cruzada que ocurre cuando nuestro organismo confunde la proteína de un alimento con la de otro y tiene una reacción como si fuera el mismo.

Alergias a productos de origen animal: las más normales son a la leche de vaca, a los huevos, al pescado y al marisco.

Alergias a productos de origen vegetal y cereal: a las legumbres como garbanzos, lentejas o judías, a los vegetales como la soja, los guisantes, los altramuces o la mostaza y a los cereales como el sésamo, el centeno, la cebada, el trigo y dentro de estos, el mayor causante de alergias hoy día, el gluten.

El gluten

El gluten es una glicoproteína que se encuentra en las harinas de los cereales de secano, principalmente en el trigo, y también en el centeno, la avena o la cebada.

El principal uso que se hace de estas harinas es servir como elemento aglutinador de los ingredientes de muchos productos que se elaboran en obradores de panificadoras o pastelerías, que al incorporarlos a las diferentes masas que elaboran les están agregando un ingrediente que las hará más moldeables y que además conseguirán más cuerpo y esponjosidad en el resultado final de su producto.

El gluten tiene dos particularidades: primera, es el único alimento que puede causar cualquiera de los dos síntomas antes vistos, alergia e intolerancia, y segundo, en la actualidad no es curable, por lo que dicho trastorno es permanente.

La alergia al gluten

La alergia al gluten acarrea a los enfermos celíacos una enteropatía grave, producida por la gran pérdida de proteínas intestinales alteradas por una inflamación. Debido a ello, se produce en el organismo una merma en el uso de nutrientes básicos, como sales y vitaminas que estará siempre muy relacionada con la edad y la condición física del enfermo.

Síntomas al ingerir gluten

Como decíamos al principio, son muchas las reacciones que se pueden dar en nuestro organismo a causa de una intolerancia o una alergia, en el caso de la enfermedad celíaca. Los síntomas a través de los cuales se muestra la alergia son muy variables. Los más habituales son urticarias y dermatitis, por el simple contacto con el alimento. Tras ellas, y bastante más graves, las intestinales y respiratorias, como diarreas crónicas, náuseas, vómitos, alergia oral y bucal, asma bronquial y arritmias.

Alternativas

Las alternativas para los enfermos celíacos son pocas. El único tratamiento eficaz comprobado para evitar la alergia del gluten es la llamada «dieta de eliminación estricta», que consiste en no consumir alimentos que puedan contenerlo. Por ese motivo, deben cerciorarse muy bien que todos los productos que adquieran lleven el símbolo o el etiquetado ‘’Sin gluten”. También es recomendable, siempre bajo asesoramiento médico o de un profesional de la alimentación, seguir una dieta estricta que no perjudique las necesidades básicas de nutrición.

Una puerta abierta a la esperanza para los enfermos celíacos son los avances en diagnóstico y la exactitud de los análisis que se practican hoy día que permitirán una mejor diagnosis y la recuperación paulatina de la enfermedad.

Productos con y sin gluten

Lo primero que debe saber todo alérgico al gluten es que existen alimentos indicados para su consumo, pero ante todo debe comprobar que el producto y el etiquetado son seguros para él. Existen multitud de grandes marcas, asociaciones de consumidores y organizaciones estatales que revisan a diario el etiquetado de la gran mayoría de productos puestos en las líneas de grandes superficies, supermercados y tiendas al por mayor que velan por su seguridad. La intolerancia y la alergia son un problema grave que nadie quiere dejar sin control.

foodVAC y el gluten

foodVAC está comprometido, desde el primer día, con la calidad de sus platos y de los ingredientes de sus productos, y por ello tampoco somos ajenos al inconveniente que supone para los celíacos consumir alimentos que contengan gluten. Por esta razón, todos nuestros productos elaborados carecen de él, lo que supone una tranquilidad para nuestros clientes y distribuidores, que pueden servir y ofrecer un producto apto para cualquier consumidor y comprador. Todos ellos saben que van a degustar un plato gourmet y que, además, van a hacerlo con la tranquilidad de que no será perjudicial para su salud.

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