Cuando hace casi diez años decidimos crear foodVAC nuestro objetivo era, y continúa siendo, introducirnos y conquistar un amplio mercado gastronómico con un producto nuevo y de máxima calidad, pues la principal ventaja de la cocina al vacío es obtener un plato al que no es necesario agregar ningún aditivo, elaborado exclusivamente con productos naturales que mantendrán todos sus aromas y nutrientes, aparte de otras importantes virtudes como son, una conservación excelente hasta su consumo y la ausencia de la aparición de patógenos al usar de abatidores de temperatura. Ni éramos entonces, ni los somos ahora, partidarios de añadir sustancias no naturales a nuestros elaborados, la quinta gama no los requiere. Es por ello que casi todas las etiquetas que fijamos en nuestros productos las podemos denominar etiquetas limpias o “Clean Label”.

¿Qué son las «Clean Label»?

Se denominan así a las etiquetas limpias y saludables que encontraremos en productos envasados que cumplan con estas dos premisas básicas:

  • No deben contener ningún ingrediente artificial.

  • Su lectura debe ser sencilla y fácil de comprender.

Confiar en una etiqueta

Está demostrado que una de las principales virtudes de una empresa es la de transmitir confianza. Confianza es una palabra que se forma las voces latinas ‘cum’ y ‘fide’ y que significan ‘fe mutua’. Algo básico y primordial en todas nuestras relaciones, ya sean, las familiares, las de la vida en pareja, en nuestro círculo de amigos, en el ámbito escolar o en el profesional. Nuestro médico, el dentista, el profesor, un abogado o un asesor o un fontanero o el mecánico del coche, nos tienen que transmitir una tranquilidad que nos haga fiarnos de ellos totalmente, algo que podemos exportar a la política, a los países o hasta los viajes. Alemania, por ejemplo, los alemanes nos transmiten seguridad en casi todo lo que hacen, da igual que sea una lavadora, un coche o un equipo de fútbol, son fiables al cien por cien. Por ese motivo la confianza es un factor importantísimo en lo afectivo y en lo comercial.

Todos sabemos que nuestros hábitos de compra han cambiado, los productos que consumimos habitualmente los compramos mayoritariamente en supermercados o grandes superficies, el mercado tradicional y el pequeño comercio van desapareciendo poco a poco. Esa relación que se daba a diario y que en muchas ocasiones era mas cercana a la amistad que al mero trato comercial se ha perdido. En esas tiendas y puestos sabías de donde provenían sus mercancías, podías ver si eran frescas y hasta olías su aroma. Hoy casi todo lo adquirimos envasado. Nos tenemos que fiar del etiquetado del producto, de su fecha de caducidad, de los ingredientes o de su procedencia, todo debe estar especificado en ese papel adherido al producto y que muchas veces es un auténtico galimatías.

Hoy en día el consumidor tiene que gestionar su alimentación de manera inteligente, responsable y sana. Y se constata una demanda que crece continuamente hacia productos con las etiquetas más “limpias”, no solo en su diseño gráfico, que también es importante, sino en la ausencia de conservantes, aditivos o añadidos que pueda llevar lo que compramos. Por eso la importancia de las etiquetas limpias. Todos los sectores, ya sean los fabricantes, los comerciantes, los consumidores y hasta los legisladores quieren una mayor transparencia en el etiquetado de alimentos.

Según estadísticas, los envases impresos con »SIN CONSERVANTES NI COLORANTES» o »SIN ADITIVOS» han perdido credibilidad, ya no marcan la diferencia como hasta hace muy poco tiempo, hasta el término »NATURAL» está dejando de estar de moda principalmente porque no hay forma de definirlo ni reglamentarlo. Lo que pide el comprador en la actualidad es algo mucho más específico. Para otorgar credibilidad y confianza a un producto lo que quiere es una mayor transparencia en el etiquetado de ingredientes. Tiene una enorme importancia las especificaciones referidas a los aceites, a los contenidos de alérgenos, al gluten, la lactosa o a su procedencia.

Por ejemplo en el año 2015 y debido a la presión de los consumidores, las carnes envasadas sin procesar, ya sean congeladas o frescas, deben mostrar en sus etiquetas el país de procedencia del animal, su lugar de cría y donde fue sacrificado.

Legislación

La Unión Europea aprobó en octubre de 2011 el Reglamento 1169/2011, que regula de forma clara la información que el fabricante debe facilitar al consumidor en la etiqueta de un producto, la lista de menciones que deben aparecer obligatoriamente es la siguiente:

  1. Denominación del alimento.

  2. Lista de ingredientes.

  3. Ingredientes que puedan causar alergias o intolerancias.

  4. Cantidad neta del alimento.

  5. Fecha caducidad.

  6. Fecha envasado.

  7. Condiciones de conservación.

  8. Nombre o razón social.

  9. País de origen.

  10. Modo de empleo.

  11. Información nutricional.

  12. R.G.S.A. Registro General Sanitario de Alimentos.

  13. Producto adherido al reciclado de envases.

  14. Numero de lote que permite la trazabilidad.

Ejemplo de etqiueta limpia

Ejemplo de etqiueta limpia

El reglamento completo aprobado por del Parlamento y Consejo Europeo puede verlo y descargarlo en este enlace.

La Comisión Europea de Seguridad Alimentaria informó en noviembre de 2014 a fabricantes, distribuidores y consumidores con muy buen criterio lo siguiente:

Las normas europeas de etiquetado de los alimentos garantizan a los consumidores una información completa y detallada del contenido y la composición de los alimentos y les son de utilidad a la hora de elegir con conocimiento de causa lo que van a comer. Los alimentos deben estar etiquetados claramente con información sobre alérgenos y valor nutritivo, indicando el contenido de energía, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. Las etiquetas también deben informar sobre el fabricante, el vendedor, el importador, las condiciones de conservación y la preparación de determinados alimentos. Las etiquetas no deben poder despegarse y deben ser fácilmente visibles, legibles y comprensibles”.

Y una encuesta entre consumidores europeos dice que lo más demandado a la hora de comprar un producto basándose en su etiquetado es: 1) frescura, 2) bajo en grasas saturadas, 3) buena declaración nutricional, 4) sin sabores artificiales, 5) sin azúcares agregados, 6) rico en proteínas saludables y 7) que haya sido cultivado sin pesticidas.

Los aditivos

Con el fin de conseguir unas características especiales en el producto final se pueden añadir durante su elaboración, siempre a criterio del fabricante, que debe demostrar que hay una necesidad tecnológica suficiente, complementos que sirven para dar una textura especial, potenciar su sabor o alargar su conservación. Son los aditivos alimentarios. Todos deben figurar en el etiquetado con su nombre real o un número de tres cifras precedido de la letra E que indica la categoría a la que pertenecen. Los principales son:

  • E100 a E199 Colorantes.

  • E200 a E299 Conservantes.

  • E300 a E399 Antioxidantes.

  • E400 a E499 Estabilizantes y espesantes.

  • E500 a E599 Antiaglutinantes, ácidos, bases y sales.

  • E620 a E635 Potenciadores del sabor.

  • E901 a E904 Agentes de recubrimiento.

  • E950 a E967 Edulcorantes.

Aunque el uso de aditivos está siempre en continuo estudio y nunca deben causar perjuicio al consumidor ni pueden atribuir al alimento efectos o propiedades que no posea, es fácilmente demostrable que muchos de ellos se utilizan para potenciar la falta de calidad o de cantidad de una buena materia prima en la elaboración del producto.

Los aromas

Aparte de los aditivos, el otro gran grupo de sustancias que pueden añadirse en la alimentación son los aromas, se utilizan principalmente para realzar los olores que se pueden perder en la elaboración del producto, para dar a un alimento un sabor diferente como por ejemplo, dar a unos pepinillos sabor a anchoa y principalmente para reducir costes usando aromas a frutas en lugar de materia prima algo muy común en yogures.

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) recomienda: “Si queremos limitar el consumo de aditivos, el primer consejo es llenar la cesta de la compra con productos frescos, es decir, los que no llevan lista de ingredientes. Y, cuando vayamos a adquirir un producto procesado, escoger aquel que tenga la lista de ingredientes más corta.”

Esta misma organización ha creado una página web contra las etiquetas trampa y el etiquetado engañoso, puedes verla y participar en ella pinchando aquí.

Los alérgenos

Los alérgenos son sustancias que provocan reacciones en muchas personas, creando en su sistema inmunitario un anticuerpo para defenderse de ellos. Son muy comunes y los encontramos en muchos sitios, en el polvo, en los animales, en medicamentos, en el polen y por supuesto en los alimentos.

Según los nuevos reglamentos es obligado que aparezcan en el etiquetado cualquier ingrediente que pueda producir intolerancia y tiene que figurar de manera destacada en la denominación del producto o en su listado de ingredientes. Su indicación es obligatoria aunque actualmente solo deben aparecer los catorce mas corrientes:

  • Altramuces.

  • Apio y derivados.

  • Cacahuetes o sus derivados.

  • Cereales que contengan gluten.

  • Crustáceos.

  • Dióxido de azufre y sulfitos.

  • Frutos de cáscara: almendras, avellanas, nueces …

  • Huevos.

  • Leche y derivados lácteos.

  • Moluscos.

  • Mostaza.

  • Pescados.

  • Sésamo y sus derivados.

  • Soja y productos a base de soja.

En 2014 la ONG norteamericana E.W.G. (Environmental Working Group) creó la web Food Scores: Rate Your Plate donde tiene clasificados más de 80.000 productos en función de varios indicadores, como su contenido nutricional, sus ingredientes y su procesamiento. Pero lo realmente importante y novedoso es que son los consumidores los que hacen estas valoraciones y por si alguno de ellos quiere disponen de un enlace con Amazon para adquirir el producto.

En nuestro país no son muy abundantes páginas web que estudien y valoren los etiquetados de productos, pero el nutricionista Mario Ortiz ha creado un perfil en Facebook donde analiza muchos productos de los que encontramos habitualmente en las estanterías de los principales supermercados del país.

Ambas son buenas opciones que nos pueden ayudar a la hora de elegir un producto.

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